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Tú me salvaste

Me salvaste de quedarme quieta

y no lanzarme al vacío.

Me salvaste de las vidas que no lloran,

de las vidas que no sienten dolor.

Me salvaste de vivir una vida

en la que todo estaba en su lugar

y no había espacio para la tragedia.

Me diste dolor, miedo, tristeza.

Pusiste aprueba mi dignidad,

mi estrategia que llevaba

tantos años organizando

y que según los resultados

y cálculos, había tenido éxito.

Mi autoestima y mi valentía

por muchas horas

fueron un vidrio roto,

destrozado y pisoteado

en partes que parecía

que nunca se podían juntar.

Pero gracias a todo eso,

me salvaste de una vida perfecta.

Me dejaste en un espacio vacío

y lleno de los peores sentimientos.

Pero allí, me encontré.

Y encontré las partes destruidas

de mi vida, o de lo parecía quedar de

ella.

Y empecé de nuevo,

solo porque no tenia mas opción.

Recogí los trozos

y empecé a juntarlos,

descubrí que había mucho que no necesitaba,

así que junte las piezas del marco,

hice un enorme corazón

y dejé el espacio de centro vacío;

deseché el ego, el miedo y la soledad.

Pero tenía un gran corazón que había

juntado de los trozos

que quedaban de mi.

En este punto

ya no había espacio para ti.

Pero cayó una lágrima que se deslizó

sobre ese enorme corazón,

por cada pedazo de él,

en esa lágrima estaba tu recuerdo,

junto con cada sonrisa,

cada abrazo,

cada te extraño,

cada beso,

cada palabra.

Y ese enorme adiós

que me salvo.

Ahora,

ese corazón se llena de un nuevo mundo,

de nuevas vidas,

nuevos momentos que crean nuevas piezas,

las piezas que forman la historia de mi vida.

Una vida a salvo.

Gracias.

 

Con amor, SOL

 

 

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