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Escuchamos decir  que ser mamá nos cambia la vida..

pero, de qué manera nos la cambia?

En este caso puedo hablar desde mi experiencia, y puedo decir que crear una vida, es algo milagroso, espiritual, y totalmente lleno de Dios; es el momento en el que tu humanidad renace, y creo que se expande y evoluciona el termino, “ser humano”.

Antes, solía sentir mi humanidad mucho mas personal, mas intima, pero desde que soy mamá, la persivo mas general, es decir, se expande no solamente al verme y sentirme como ser humano, sino que puedo apreciar la humanidad de los demás mucho mas propia, siento que he aprendido a ver a través de mi estado de creadora de vida, a ser mas compasiva con los otros, y hablo de “otros”, refiriéndome a los demás seres humanos y cualquier otro ser vivo, animal y/o vegetal con el que compartimos el planeta.

La sensibilidad ante las circunstancias se torna mucho mas enfocada al bien comun, porque algo que he aprendido y me he dicho durante este tiempo, es que si el mundo esta bien, si todos estamos bien, va ser un buen lugar para él, para mi hijo.

Así que me siento muy comprometida con el planeta, en promover lo que es mejor para todos, porque el “todos” somos todos los hijos de alguien, que estoy segura, en su gran mayoría quieren lo mejor para sus hijos; ademas, somos responsables del siglo en el que vivimos y de como lo dejaremos, y eso se convertirá en la historia de nuestras futuras generaciones, seguramente seré la historia de algún tataranieto, y eso hace que tenga muchos deseos de ser mejor ser humano, de concientizarme  con las historias de otros y hacerlas parte de alguna solución que yo puedo promover como gota de este inmenso mar.

Volviendo al inicio de este impulso, que me motiva, que es el haber sido madre; de haber creado una vida y haberla traído sana y salva a este mundo, donde habitamos, los hijos de otros; sintiendo que el propulsor de todo este cambio, de toda esta compasión por el otro, es haber recibido en mi vida el amor mas grande, mas inmenso, mas poderoso, como lo es el amor verdadero; que es dar, sin esperar nada a cambio, es querer lo mejor y darlo y aprender a amar cualquier célula viviente, teniendo como apoyo un sentimiento de solidaridad con el mundo en general.

Para terminar algo que no puedo olvidar, es el tema de la ternura, que se expande, se ensancha y te acompaña con mas frecuencia, derritiéndome de amor, no solo por mi hijo, sino por los de los demás, también por las plantas y ademas animales, siendo consiente del aporte que todos hacemos como habitantes de este mundo.

Con Amor, Sol

 

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