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Aveces siento unos deseos inmensos de llorar, casi siempre le echo la culpa a mi visión y mi falta de juicio con las gafas, aveces al maquillaje y hasta a el sol. Y busco excusas porque en realidad no se porque quiero llorar, es un síntoma que produce mi cuerpo de alerta, algo esta pasando adentro de este cuerpo y no precisamente debe ser algo triste, aveces es por algo que me alegra la vida, porque las lagrimas no son solo muestras de tristeza. Aveces aparecen por alegrías, por orgullo, por amor, por la falta de visión o por el maquillaje. El punto es que no solo te limpian la ventana al alma, también te limpian el alma y dejarlas correr, aunque nunca sepas porque, o en el fondo lo sabes y no quieres aceptarlo. No importa, deja que fluyan y agradécele a tus lagrimas ese peso y ese incomodo recuerdo o pensamiento o momento que se va con ellas.

Nos han dicho que llorar es triste y que la tristeza es un reflejo de infelicidad, ahora que lo pienso no opino lo mismo por eso quiero decir:

Queridas lagrimas gracias por aparecer en los momentos en los que ninguna palabra lograría cubrir el espacio que llena el hecho de que mis ojos produzcan tu presencia. Gracias porque a tu despedida mi corazón siente paz y mi cerebro se conecta con la realidad, me doy cuenta que evitarte es un error, ya se que vienes a sanarme. Ahora que lo sé nunca mas tratare de huir de ti, me haré una sola a tu llegada y facilitare tu trabajo. Sanar mi alma y volver la sonrisa verdadera de nuevo a mi vida.

Con Amor, Sol

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