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Que fácil le ha parecido al hombre señalar, que facilidad para gastar la vida propia repitiendo actos ajenos, y que con que facilidad se gastan los minutos juzgando la vida de otros.

Olvidando que hablamos de lo que queremos, de lo que anhelamos y no somos capaces de ser por cuenta propia.

Quiero confesar algo: Toda mi vida ha estado llena de señalamientos, desde que nací, desde que me reí por primera vez, desde que pronuncie mi primera palabra; y desde cada uno de esos momentos, supe que estaba en el grupo de los señalados, y me sentí tan afortunada; y la vez sentí desdicha por aquellos que la vida los puso del otro lado para admirar la manera como yo seria una mujer libre.

Libre de las que sonríen y se acuerdan de sus historias.

Libre como aquellas que no se arrepienten.

Libre como las que quieren mas cada día, mas vida, mas risas, mas equivocaciones.

Libre como las que no aprendieron a volar, si no nacieron con alas.

Libre como las que corren el riesgo.

Libre como las que saben decir no, y seguir…

Libre como las valientes.

Acabo de entender esta frase de Saramago:

La vida se ríe de las previsiones y pone palabras donde imaginábamos silencios y súbitos regresos cuando pensábamos que no volveríamos a encontrarnos

Así un dia Saramago, reconoció la burla que tiene la vida ante la precaución, la que tanto estamos acostumbrados a poner en el altar de las cosas buenas y útiles.

Y después reconoció que el silencio tiene mas palabras que la lengua. Valorando el arte de las miradas, de los gestos y de la energía viviente que tienen los seres a los que decidimos darles la honra de nuestro silencio, para empezar a observar y consagrar las expresiones que aun no han sido nombradas.

Y terminó con un repentino e insospechado regreso que no esperábamos, pero que sería una cita personal consigo mismo.

No dio paso hablar del otro, solamente centrandose en lo único palpable emocional y sentimentalmente que podemos manejar; un recorrido por nuestro YO interior, por nuestro espíritu renacentista, con dosis de incredulidad al encuentro.

Porque la vida se rie de la moderación, quien en su sano juicio querría ser moderado para sentir la vida? Quien en su sano juicio querría ser tan cauteloso hasta al punto de no intentarlo?

Quien en su sano juicio, gastaría la sustancia mágica de la que esta hecha la vida (el tiempo)  para ir al encuentro del otro y que ese encuentro no sea por amor?

Unknown-2

Con Amor, Sol

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