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Quise escribir esto antes que deje de sentirlo, porque sé que sucederá…

 

Haberme ido de tu lado

Me enseñó que soy más fuerte de lo que jamas imagine.

Me enseñó que el verdadero amor se vive con libertad absoluta y en este caso en concreto, desde el adiós “absoluto”.

Me enseñó a descubrir en mi que aveces las palabras no alcanzan, y no solo eso, aveces ni siquiera son necesarias cuando existe una historia llena de historias en sí mismas que nos hicieron, nos formaron, nos mezclaron. Creo que hasta nos fundieron y después volvieron a hacer 2 personas hechas del mismo material.

Me enseñó que por más amor que se siente adentro del cuerpo, y después de construir tantos sueños juntos, los caminos se pueden dividir, los gustos empiezan a cambiar, los deseos en común ya no sostienen la base sólida que antes solía mantener rígida la unión.

Me enseñó que para volar, se necesita mucha valentía, y que antes de abrir las alas se pasan muchas noches en vela, muchos días oscuros, muchas dudas y contradicciones por la mente; muchos porqués y viene un ataque furtivo de miedos que acobardan hasta el más valiente de los humanos.

Me enseñó que todos podemos ser los héroes de nuestra propia historia, y que si lo haces con amor y perdón, entendiendo el llamado, el destino o el ciclo que acaba, puedes poner la bandera en lo alto de la cima de tu Everest emocional.

Me enseñó también que hay un mundo que gira más allá de lo que tú y yo imaginábamos, más allá de todas las historias y suposiciones que creamos de lo que era eso que veíamos desde nuestra burbuja preciada.

Descubrí que no siempre tengo la razón y que en realidad si me hacia falta un poco de adrenalina y velocidad, y eso lo aprendí corriendo riesgos, dejándome llevar con los ojos cerrados, y no sabes, cuando los abrí, ya me había lanzado y me gustó el vértigo de asumir mis propios riesgos. Me costo algunas caídas, algunos moretones y algunos despechos también, pero me gusto saber que cada cosa que me pasaba en la vida, era culpa mía.

Aprendí a verte de lejos y ser muy feliz con tu felicidad, me enseñó a sonreír a una foto viéndote amar a otras personas que merecían ese amor que yo sentí un día, esa manera de amar, tan tuya, que si respiro puedo detectar el olor y la suavidad que la caracteriza; imagino que han cambiado muchas cosas en ti también, imagino y podría llegar a suponer que haz cambiado también, que todo esto también te ha enseñado un poco de todo; pero 9 años juntos, creo que puedo decir que sé cómo es tu forma de amar.

Desde aquí, hoy, después de 638 lunas sin ti, te digo que te quiero de la manera más sincera y pura y preciosa del mundo. Y si volviera a nacer volvería a estar esos 9 años juntos y estas 638 lunas sin ti.

 

Con Amor, Sol

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